28 ago. 2014

Las noches de Cheloris

El calor, que durante el día era insoportable, hacía de la noche un momento mágico. El aire irrespirable se agitaba con la suave brisa de los dos ríos y parecía brillar por sí mismo, violáceo, dorado, rosa, rojizo, negro, cuajado de estrellas. Las risas y canciones estallaban por todo Lanhav, libres sus habitantes de las cadenas del frío, de la lluvia y de la nieve, libres para pasar la noche en la calle, en las plazas, junto a las orillas de los ríos que regalaban su frescor con tanta generosidad como en invierno otorgaban una cualidad húmeda al helor que calaba hasta los huesos. Durante el día los lanhavenses buscaban el amparo de las sombras, se refugiaban en sus casas, procuraban no asomarse a la calle si podían evitarlo, no dejarse ver por el enorme y abrasador ojo del sol. Pero las noches, cálidas y risueñas, llenas de luz y sombras, de música y susurros, eran mágicas.

Y había pocas noches más mágicas que Cheloris.

La Noche de los Espíritus. La noche más corta del año, una noche para contar historias de fantasmas, para hablar con los muertos, para reírse del mismo miedo.

De El sueño de los muertos (El Segundo Ocaso II - Minotauro, 2013)


21 ago. 2014

Donde menos te lo esperas

Ahí es donde sueles encontrar la inspiración =) Por ejemplo, estaba acordándome de lo que ocurrió hace unos añitos, una tarde tonta de invierno en la que andaba yo pululando por Internet y de repente me encontré con esta imagen. Y de esta imagen surgió la idea preliminar de la Batalla de Lanhav, cuando todavía ni siquiera tenía clara la trama protagonizada por Danekal en El sueño de los muertos y personajes como Angarad de Teilhil aún no habían nacido. Al final no tuvo gran cosa que ver (ni Lanhav es exactamente igual que la ciudad de la imagen, ni la batalla la dejó exactamente igual de rota), pero como idea para empezar estuvo genial: toda la trama bélica se desenrolló en mi cabeza en un instante, y tuve que dejar Internet y ponerme a escribir notas e ideas, escenas sueltas y diálogos, para que no se me olvidase. Fue uno de esos momentos maravillosos que todo escritor ha vivido alguna vez y que todos buscamos día a día (y no conseguimos más que en contadas ocasiones, por desgracia).

No deja de sorprenderme cómo funciona a veces la mente humana =D


16 ago. 2014

Veremos

Volvió a alzar la mano y pasó el dorso por la mejilla de ella, rodeando su cintura con el otro brazo, obligándola a acercarse a él hasta que sus cuerpos volvieron a estar pegados. Si él podía notar cómo se aceleraba el corazón de Dila, ella también podría sentir los apresurados latidos del corazón de Kal.

—Veremos si tú tampoco puedes soportar que me aleje de ti —susurró—. Veremos si te duele, si sufres, si lloras cada momento que paso lejos. Veremos si al final descubres que no puedes soportarlo y decides venir a buscarme. Melliza.

La soltó con tanta brusquedad que ella estuvo a punto de caer al suelo. Mientras Dila recuperaba el equilibrio a duras penas, Kal se dirigió a grandes zancadas a la puerta y la abrió.

—No puedes irte —perseveró ella. Él la miró por encima del hombro.

—Veremos —respondió, burlón.

El sueño de los muertos - El Segundo Ocaso II (Minotauro, 2013)